Quizás no le habían hecho todo daño y eso era sólo lo que parecía. Igual no entró al vagón por pura maldad y lo hizo por mera inconsciencia. Tampoco quería pasearse con esas anchas carcajadas entre los dientes. No dudó en accionar el botón y ver como todo a su paso volaba. Al igual que no dudó tampoco en colocarse en el escenario perfecto, subiendo y alejándose de todo malo que había hecho. Venganza. Tenía una textura verde y así la dejó para siempre, por si volvía a pasar otra vez algo. Por si se dejaba caer por el andén, a empapar rostros de hálito verde y a reblandecer poemas casi despegados del techo. No hubiera sido igual con la misma música ni tampoco si hubiésemos cambiado la fecha. Pero a todos se nos vino a la cabeza ese marzo que todo daño malo nos había hecho. Porque desde aquel balcón, la visión de las cosas no era la misma. Las verdes palmeras cubrían un paraíso de infieles que apostaban y rezaban por bajarse en la próxima parada. Pensar que ese hombre podía haberlo nublado todo en un segundo, acabar con las obligaciones, con los pesares y con todas, absolutamente todas las cosas a las que nos queríamos aferrar en el momento antes de exhalar el último suspiro. Todo daño. Todo malo. Todo y nada. Así fue como el verde dejó un día de ser esperanza.
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miércoles, 15 de septiembre de 2010
jueves, 5 de agosto de 2010
Poesía secreta
Poesía secreta, la que se vislumbra en tus labios, la que amanece cada día de un nuevo calor. ¿Te he hecho yo eso? La que me hace llamarte y enterarme de todo en una entrevista de lo más aburrida, esa soy yo ahora. Y vuelvo a llevarme el trabajo a casa y desde casa me dices que aún no has acabado y me quedo en el aire, esperando la próxima señal que posiblemente sea el detonante de toda iniciativa que pudiera haber existido nunca. Jadeos al principio y al final, que no valieron de nada.
domingo, 21 de marzo de 2010
No lo tenemos nada fácil

La crisis se hace cada vez más inabarcable, cada vez son más los que dicen contribuir al periodismo ciudadano, cada vez son más los obstáculos y las promesas que se van diluyendo. Los pocos que empezamos con la sola esperanza de acabar en un periódico de mala muerte, ahora vemos esa puerta cerrada y no hay muchas más que estén abiertas y disponibles para pegarles un portazo , derribarlas y entrar. Sabíamos que el camino no iba a ser fácil pero, al fin al cabo es lo que hemos elegido, ¿no? Hemos apostado todas nuestras cartas y algunos pensamos seguir en esto, al menos hasta que la luz del camino se apague del todo.
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