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viernes, 18 de enero de 2008

Patinando


Ella, niña, en apariencia inocente, siempre me llevé bien con ella. Hay que ver el tiempo cómo cambia las relaciones entre personas, el olvido se hace tan evidente que resurge como rencor, acaba con separación. Nada, nada se puede hacer. Consejos manipulados han ído a parar a los oídos equivocados, sería de muy malas personas hacer lo mismo. Es una cuestión personal, pero igualmente yo quisiera opinar, me importan ese tipo de cosas que ocurren con las personas que quiero.



Patinar, patinar ya lo haremos otro día, ahora mismo es deporte de personas felices.

martes, 25 de diciembre de 2007

Gracias

Gracias por esa noche, de verdad, no os recordaba así.

Pasar noches en familia, a veces es un poco pesado, ya sabéis, cada loco con su tema y más en mi familia que todos estamos locos. Aunque nos faltó en esa mesa alguien muy importante, no desaprovechamos la ocasión.


Ya no recordaba esa alegría, esos momentos, esos chistes, esos vídeos, esos bailes, esas bromas y esas sonrisas...de verdad habéis hecho que vuelva a sonreír otra Noche Buena más y me alegro de ver esa misma sonrisa también en vuestras caras.

Todos cantando canciones de hace mil años al son de la misma guitarra, no hubo momento más emotivo...



Imagine there's no heaven, It's easy if you try...


Y eso que yo pensaba que iba a ser menos divertido, pero como Concejala de Festejos creo que este es el mejor regalo del mundo, seguir comiendo, bebiendo, bailando, riendo, viviendo y brindando por vosotros, mi familia ( y por la canica).


Momentos únicos para gente única.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Inalcanzable, infinita

Una vez hace varios días mi profesora de griego dijo que la felicidad es como la arena. Puedes tenerla en tus manos pero no por mucho tiempo, la arena de repente un día puede salir volando de tu mano. Pero al igual que las olas del mar vienen y van, la arena viene con ellas junto con la esperanza de volver a ser feliz al menos por un día.

No quiero que este día acabe. Parada en la costa miro al horizonte y espero a que se acabe el día, a que el viento vuelva a soplar para llevarse todo lo que un día tuve. La arena ahora susurra palabras que hablan de un tiempo perdido. Me quedo en la orilla esperando a esa persona, la que me trae cada día puñados y puñados de arena, que me hacen olvidar aunque sólo sea por un momento que el verano ya acabó, hace mucho.

Dame un beso amor, y espera quieta junto a la playa.


Como tonta volví a responder a esa eterna promesa, cada día lo hago.

Y llorar, y llorar, y llorar por él. Y esperar, y esperar, y esperar de pie en la orilla a que vuelva Miguel. Dicen en la aldea que esa roca blanca es Ana. Cubierta de sal y de coral espera en la playa.

No esperes más niña de piedra.
Miguel no va a volver.

Ahora se: no merece la pena llorar por un sueño.