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domingo, 21 de marzo de 2010

Pánico en el tren: 11M


Normalmente, los sucesos que cuentan en el Telediario, los vemos muy alejados, muy ajenos a nosotros; pero un atentado no se puede quedar en un simple accidente. Montarse en el mismo tren que detonó hace seis años y dejó a decenas de muertos a sus espaldas, supone en primer lugar tragar saliva y un gran esfuerzo mental para no pensar en lo que pasó aquel día. Aún así inconscientemente lo tienes en mente; y en segundo lugar, supone ser valiente así que todos los que subimos a ese tren, de una u otra manera, al poner el primer pie estamos vengando a cada una de las víctimas de ese crimen porque todos, absolutamente todos, viajábamos en ese tren destino Alcobendas.

sábado, 20 de marzo de 2010

El mundo en tus propias manos

Cuando tienes prácticamente todo al alcance de tus manos, ver una buena película, dar un paseo, descubrir mundo, ir a una exposición de arte, al teatro, de fiesta, leer un buen libro, poder dormir, sientes que pierdes una tarde si te quedas encerrada entre cuatro paredes, inútil, impasible; pero tardes de esas son las que una de verdad necesita para descansar, para pensar en sus cosas y no importa que el mundo se siga moviendo, de vez en cuando es hasta sano bajarse.

Debemos de estar enfermos

-El vecino dice que la homosexualidad es una enfermedad muy grave.
-Entonces hasta que se te cure, yo te cuidaré.
-Entonces podría estar enfermo el resto de mi vida.

sábado, 30 de enero de 2010

Piensa a menudo en el golpe maestro con que conquistó a la risueña brujita que ahora...

No podía parar de mirarle con los ojos muy abiertos, en todo su esplendor, grandes, se podría decir que hasta brillantes. Quería recuperar su atención, esa que a veces le hacía creer, aunque sólo fuese por un momento, que era la única para él.

Le gustaba acariciarla, tocarle el pelo, aportar su flequillo para besarla, hacerla de rabiar, probar con las cosquillas para que su cuerpo estuviese más cerca del de ella.

Le gustaba besarla y a esa actividad ella pocas veces se negaba.

Le gustaba subir, bajar.

Le gustaba jugar con las fichas de un tablero de cuadros en el que había ido tres días antes al campo de batalla y se había cargado al caballo, al alfil y hasta a la mismísima reina.

Le gustaba tenerlo todo dispuesto y mantener la calma y el silencio ante las situaciones que escapaba de su control.

Le encantaba su predisposición, sus ganas por conquistarla, su insistencia, aunque a veces la agobiaba; cubría esa falta de cariño de la que ella le había estado quejando ya muchos días atrás.

Le gustaba amarle, en secreto, o eso decía ella, que así era más divertido.

Le gustaba brillar en el parque y se juzgaba para creerse mejor persona.

Le gustaba decirle lo mucho que lo había jodido todo y que ya estaba muy lejos de alguna solución, es más, de cualquier solución.

Le gustaban los susurros y las evasiones que traía de vuelta su alma de niña que creía tan olvidada.

Le gustaba recorrer y recordar promesas hechas en el pasado y unidas por un vínculo.

Le gustaba decirle que era un cabrón y repetirle hasta la última de las veces que eso que estaba bien, que el tiempo para ella sí que había pasado en vano y que no todo se soluciona con un beso.

Le gustaba enseñarle y compartir con él sus rosas ensagrentadas, esas que le hacía sufrir por dentro pero que sin embargo, alimentaba ese sentimiento tan vivo y lo resucitaba y prolongaba.

Le gustaba pensar en la efimeridad del momento, en que esa tarde se acabaría como se acabó la ilusión en su momento.

Le gustaba pensar que el intentará volver a enamorarla y la alejaría de ese mundo.

Le gustaba mirar al techo hasta cansarse y volver a mirar sus enormes ojos azules.

Le gustaban los ratos en silencio hasta que le preguntaba a ella qué era lo que se le pasaba por la mente.

Le gustaba sentirse libre para hacer lo que quisiese y aún así controlarse.

Le gustaba pensar que todo eso era real.

Le gustaba la manera en la que él la hacía reír aunque fuese por la mínima chorrada del mundo.

Le gustaba hallarse en sus brazos, arropada, segura.

Le gustaba poder confiar en él, porque sabía que entonces no habría nervios, no habría miedo. Le gustaba las cosas bonitas al oído.

Le gustaba compartir las lágrimas y que él sanara sus heridas.

Le hubiese gustado volar y sin embargo, se encontraba tan atada a él.

Le gustaba.

Tú lo has dicho. "Aba". Pasado.

Las cosas habían cambiado.

El apareció en la estación de repente, como siempre, tarde y avanzando hacia ella con una sonrisa dibujada en su rostro

Era su primer encuentro después de siete largos meses y ella decidió escribirlo para no olvidarlo nunca.

sábado, 13 de diciembre de 2008

La familia más odiada de América

Hoy me he decidido por fin a publicar un informe sobre un documental que vi el otro día en Odisea que llevaba el título de "la familia más odiada de América" (en inglés 'the most hated family in America)'. Me pareció realmente interesante porque nos presenta a la familia Phelps y su vida día a día contada a manos de la única persona que podía hacer esto: Louis Theroux, para los que no lo conozcáis este individuo es un presentador y periodista angloamericano que se dio a conocer en series como "Los domingos raros de Louis Theroux" o "Cuando Louis conoció". Es alguien que no sólo piensa sino que además actúa, mete sus narices hasta en el rincón más insospechado y por eso es interesante, porque en sus documentales puede descubrirnos cosas inimaginables. Por ejemplo estuvo conviviendo con una banda de neonazis y consiguió sobrevivir.


Esta familia, de la que hace el documental es especial porque pertenece a la comunidad de la Iglesia Baptista de Westboro, yo no conocía sus creencias en absoluto y me sorprendieron por ser una gran familia con pensamientos y creencias más que cerradas a otras ideas que no sean las suyas. Por ejemplo, esta familia destaca por hacer piquetes en los funerales de los soldados o por sus cruda posición en contra de los homosexuales.


Lo poco abiertas que están sus mentes, sus ideas que chocan con las de la mayoría de la población, además del factor de lo cabezotas que son hacen que acabes de ver el documental con impulsos asesinos, hacia ellos, claro. Es imposible llegar a entenderlos, apetece darles dos leches con sus sonrisas radiantes e impasibles, sinceramente. Algunas de sus pancartas dicen "Damos gracias a Dios por la muerte de los soldados" que lucharon hasta la muerte en Afganistán por un país depravado, "Dios odia a los maricones" o "Dios te odia". Una de las cosas que más me sorprenden es que la cabeza de familia, la madre sea una abogada. Esta familia se considera a sí misma como mensajera del diablo.


El documental está en inglés y no lo he encontrado con subtítulos, así que os facilito algo del vocabulario que se usa, algunas de las palabras que más se usan son fags (maricones), sin (pecado) o adultery (adulterio). Fijaros sobre todo en la actitud de la hermana mayor y de los pobres, inocentes niños que tienen que asistir a los piquetes.


Aquí dejo los dos primeros videos del documental que está dividido en ocho y los enlaces restantes, para que lo veáis con vuestros propios ojos:






















http://es.youtube.com/watch?v=5XsEK1Inuwk&feature=related
http://es.youtube.com/watch?v=-mmmbFjSsLI&feature=related
http://es.youtube.com/watch?v=0tFeitGdY5E&feature=related
http://es.youtube.com/watch?v=nBj5Q1xwlrs&feature=related
http://es.youtube.com/watch?v=xmlnIc6mtgE
http://es.youtube.com/watch?v=WL5mRymwRNM

Y aquí una entrevista al abuelo Phelps sobre "Brokeback Mountain", película en la que aparece el célebre actor Heath Ledger. ¿Qué pensará el abuelo sobre la película? ¿Nos sorprenderá tras haber visto el documental?


http://es.youtube.com/watch?v=vaD6w1b_9DI&feature=related