
Celebrar San José está muy bien hasta que cumples siete años y dejas de regalarle a tu padre aviones de papel, corbatas o postales con "Te quiero papá" por todas partes y en 180000 idiomas. Luego empiezan los besos que sirven como vale por el "lo siento, no he tenido tiempo para comprarte nada, ya te compensaré para el próximo año" y finalmente las llamadas y el típico "no he podido estar allí" o el "tenía otros planes". Corremos a casa en cuanto podemos, en cuanto vemos una fiesta a la vista pero ¿es que necesitamos descansar y alejarnos de la rutina? ¿o es ver a la gente que queremos lo que nos mueve?