Era como si con cada sonrisa, cada momento, ella me quisiera perdonar por todo el mal que habíamos sembrado, tanto la una, como la otra a nuestro alrededor. Nadie se sentía mal, el mundo seguía girando a nuestro alrededor y sin embargo eran tan penitentes los momentos en los que la veía, parecían casi mágicos, como si se nos fuese a escapar cualquier palabra maldita... De hecho, el mal estaba allí sentado, no muy lejos de nosotras, se encontraba acechando por si alguna de nuestras mentes perversas imaginara una sola pieza de aquel puzzle que llevaba meses sin resolverse. Sería nuestro secreto, ¿no es así? Seguiré con mi boca más que sellada.
No pienso perder un instante de esta vida, he estado echando de menos algo que aún me pertencece, ¿cómo será cuando ya no sea mío? Suelen decir "diviértete y haz muchas fotos". Eso es lo que haré. Otra vez se me han cruzado los cables y aquí me tienen, escribiendo, yo, la verdadera yo, a la que le hacían falta 15 minutos para sentarse relajada a continuar con un par de borradores que había dejado sin acabar antes de que el infierno se abriera paso. Ahora es lo que queda: mucho marzo y un junio algo lejano.