viernes, 25 de junio de 2010

Deto-NÓ

Hablando en el mismo idioma, sin ni siquiera entenderse, hizo que ella acabara con todo, con las llamadas, con los "tequieros", con los momentos de placer, con los de silencio. Pareciera como si hubiera estado preparándolo todo desde hacía tiempo, por eso, quizás no se veían desde hace tiempo.

Con una promesa más que no iba a cumplirse, se despidieron, sin ni siquiera humedecer los labios en el aliento del otro. No hubo respiros porque el espacio entre ellos era tan amplio que podrían haberse puesto a nadar unos largos pero por miedo a rozarse y saltaran más chispas pero cada uno se fue por su lado, él con demasiadas promesas esparcidas por doquier y ella con la esperanza de poder, después de mucho tiempo, alzar la cabeza y con ella la mirada al cruzar la esquina.

Ya había hablado mucha gente antes y ella se fue convirtiendo en todos sus diálogos, vio sus caras reflejadas en el cristal de la ventana del metro y no vio nada más allá; ese fue el fallo: que el tiempo causaba estragos y estos, a su vez, desembocaban en abismos. Pensaba que sería todo como al principio (¡pobre ilusa!) y claro, el tiempo la estaba matando por dentro.

Decidió quitarse el puñal que tan hondo le había clavado él y en ese momento recibió un soplo de aire frío (¡quién sabe?, quizás fue un poco de brisa fresca...) y sus ventrículos dieron paso a demasiado aire, su corazón se convirtió en una bomba de relojería que parecía a punto de estallar en medio de una feria de verano. Había esperado demasiado tiempo: la detonación.

Se le pasaron por la cabeza tantos momentos, intentos, encuentros y entonces supo que no sería fácil de olvidar.

2 comentarios:

Anita dijo...

¿Qué decir Alu? Como dicen de las buenas películas "me siento identificada con la protagonista".
Echaba de menos tus palabras :)

Eria.. dijo...

Que bien lo describes...