martes, 11 de noviembre de 2008

Vestido rojo, escote palabra de honor (I)

Todo era rojo, antiguo, se notaba que ya llevaba unos años en pie, era consistente, de piedra. Tanto el palco como el escenario. Se oía el rechinar de los violines que hacían su obertura y se respiraba el recuerdo de algo que unos consideraron arte y otros algo sin sentido.



Desde este balcón espero a mi amor, en la grada, el asiento donde nos conocimos, donde nos besamos y surgieron mil y una pasiones. Íbamos a ver el espectáculo que consagraba el décimo aniversario del momento en el que nuestros cuerpos habían sido uno sólo. Tras las cortinas rojas que cerraban el teatro, el graderío se encontraba expectante y todas las miradas estaban dirigidas atentamente hacia la orchestra.




Me miraba con el mismo deseo con el que me rozó la primera vez. Una mirada intensa y penetrante que parecía guardar tantos secretos. Nos sentamos pues el espectáculo iba a dar comienzo y recuerdo que me acercó los binoculares y desde ese momento nuestros cuerpos no volvieron a tener frío nunca más.




Estábamos invitados por los Duques al espectáculo desde hacía ya meses. Todo había sido cuidadosamente organizado para que nada fallase en el último momento, el acontecimiento era muy importante, había gente de lo mejorcito allí, seguridad, espectáculo, entremeses y copas, ¿para qué queríamos más?. La noche se anunciaba por si misma como perfecta. No recuerdo haber ido a un espectáculo tan lujoso, tan elegante desde las obras del 69, a las que mi abuela me llevaba cuando era niña, la verdad es que disfrutaba como la que más y esa ocasión no iba a ser diferente.



Me quité los guantes de seda y acomodé mi escote a las propias necesidades del momento, el espectáculo cada vez estaba más interesante, la obra, en concreto me estaba gustando. Iba sobre un mercader de Florencia que trataba de vender especias de las más raras que yo había visto, tras muchos intentos pasa por la escena una joven cortesana que cae en sus juegos y le compra unas hierbas que servían para paliar la impotencia, al verlas, a la pobre chiquilla se le iluminaron los ojos, en ellas vio una solución perfecta para no acabar dejando a su esposo por cualquier otro hombre que la pudiera saciar como mujer, que era. Me pareció una trama muy curiosa, yo me encontraba en mi asiento y al término de la tercera jornada nos concedieron un pequeño descanso.


Continuará...

10 comentarios:

Belén dijo...

Me gustan las historias que se empiezan en el blog, si señor

Besicos

Anita dijo...

Mira, para que veas que te leo.
Me gusta las mezclas que le has ido haciendo jisjis!! Lo de la orchestra me ha matado...
Tengo ganas de leer la segunda parte.
Y nada más. que nos vemos dentro de un ratín.

Muchos besos!!!

Lourdes dijo...

Huy, que me he quedao a medias.
Cachis en la mar!
A ver si no me pierdo la siguiente "entrega". jeje.

Besos, Alu.

Lyra dijo...

Ay, esas oberturas de violín... Jo, me encanta, me has dejado con la intriga. Ha sido buena idea dividirlo, ¿eh? Aunque ya te he comentado que es un poco porno... todo eso está muy bien, es un aire sensual que pega mucho con el teatro. Me ha recordado a Pretty Woman cuando van a la ópera.

Lo mejor: "Me quité los guantes de seda y acomodé mi escote a las propias necesidades del momento"

Claro, es que era una necesidad del momento. Mua!

Frabisa dijo...

Uyyyy, he coincidido con Lyra en la frase. Es tremendamente sensual, los guantes tienen algo que la peli "Gilda" ha dejado en nuestras retinas.

Espero la segunda parte.

un beso

Antía dijo...

Holaa!
Lo 1º... gracia spor pasarte por mi blog ;)
Y lo 2º... que espero una segunda parte!! (y una tercera y una cuarta si son necesarias... lalala...!! xD)

En fin! Te dejo que es tarde y mañana madrugo =S

besazos cielo!

4nigami dijo...

Jops... El comentario anterior es mío.. aiix, qué lío!! Ahora tengo también una cuenta de gmail y siempre me olvido de poner la del blgo para firmar y esas cosillas =S

besos!!

Miguel dijo...

Espero la segunda entrega de esta historia que tú narras con una habilidad profesional.
Saludos.

Sibyla dijo...

Ya ves Alu, nos has dejado con la miel en los labios...
Lo describes tan vívidamente que consigues transformarnos en personajes de tu historia.

Besitos:)

SHE dijo...

narrado sensacionalmente, recuerdos gratos de una libertad a medias, recuerdos que el tiempo no logrò borrar,,,ainsss cosas que se me vinieron a la cabeza en cuanto te leì...precioso espectàculo, todo rojo!
grax ALU!