sábado, 28 de noviembre de 2009

Dressed up

Puente conductor, barco acogedor, río caudaloso, noria del desenfreno.

Paisaje veneciano, el que veía desde la ventana de su habitación desde niña, tan bello, tan efímero. El agua le llegaba a los talones y se despertó como aurora de la mañana. Amanecía con las mejillas más cereza de lo normal y se vistió rápidamente. El gondolero la esperaba.

Abrió su armario y allí estaba: el vestido más ideal para la ocasión, firma parisina, una de tantas, lo siguiente que vio fue sus zapatillas, todo parecía tan irreal. Había pasado demasiado tiempo, sin embargo, ella, lista de hace ya tiempo, se alzó en sus poderosos tacones y caminó hacia el embarcadero, la luna había llegado puntual y ella también.

Sólo faltaba él.

Repentinamente.

Sonó el móvil.