domingo, 21 de marzo de 2010

Factoría de sueños

Las atentas y precavidas madres, que dejaron a sus hijos partir en septiembre para dibujar planos, levantar estructuras y construir edificios, para ser los nuevos Norman Foster, para construir como Calatrava o para crear formas orgánicas como las de Frank Lloyd Wright; descubren que el único interés de sus retoños es acudir a la inaudita asignatura bautizada como "dibujo al natural" en la que básicamente, se reúnen en torno a uno o más cuerpos desnudos de mujer y dejan volar el lápiz y la imaginación.

En teoría consiste en conseguir las formas, la textura y el color. Todo esto y mucho más convierte a la carrera de Arquitectura en una factoría de sueños. Nunca se les hubiese ocurrido a sus madres, pobres de ellas, que confiaban en una carrera tan inocente como lo es Arquitectura.