lunes, 20 de junio de 2011

Que viene y va ¡Iza la vela, marinero!

Barcos son lo tuyo, espera que bajo la música y ya escuchamos los dos. Se puede, claro que se puede. ¿Y ahora apareces? ¿Qué pasa? ¿No te hago caso? Hasta agosto no tendrás noticias, sabes que me gusta hacerte esperar, que aunque no lo pienses, lejos de ti, soy yo la que soy más fuerte. Entre brazos, entre gotas, de sudor, de lágrimas, de esperanzas y de trampolines infinitos entre los pocos pelos que te pueda arrancar. Sobresaltarán mil sonrisas y mis dos ojos se empañarán de calor porque esta habitación no puede más. Hervimos los dos, sin diapasones, sin ritmo. Coordinaciones varias, que así es más divertido. Uno, dos, tres. Pósalo otra vez. Vuelve a la cama, vibra, salta, tira, acierta, paga. Es como una partida, no se puede venir al segundo set, ni al tercero, ni siquiera se nos ha concedido el empate y tú ya estás pidiendo la revancha. ¿No te vale con un culo al que abrazar? Ten entre tus brazos lo que quieras. Cuando vaya yo, sé que me tocarás más y mejor. ¿Eso es un sí? ¿Eso es que te quedas a mi lado? ¿Que me sientes? ¿Que lo sientes? ¿Qué somos? ¿Sabes? me gustaría hablar de ésto, nunca le he puesto fronteras al amor, que sé que no salía de esa habitación, más que el poco sudor que filtraba el aire acondicionado. Ahora estoy fría, necesito una respuesta. Has venido pidiendo algo, has entrado pidiendo mucho.

1 comentario:

Sils dijo...

Anonadada me hallo ante tal escritura, colega. Ya sabes: chapeau, me quito el sombrero y me toca seguirte desde ya.