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jueves, 18 de agosto de 2011

Un salón de baile vacío

Quizás será mejor no darle al play en la siguiente canción, por no antecederse a lo que venga o quiera venir. Porque nos morimos tumbados, en tierra o jarrón, porque quien nos dice adiós será siempre, uno, el último, unidad. Quien va marcando el paso es mama pata y cuidado al que lo quiera rectificar, senderos de hambre quedan para el listo. ¿Hay miedo? Claro, por eso nacemos en agua y morimos arropados en mil rosas y mientras tanto, tratamos que los momentos solos, los nuestros, sean lo más breves posibles, por si acaso. Algo que necesitamos y que cuando tenemos, tantas pestes echamos.

Pañuelos inventados en un inventario sin acabar, estoicas esquinas que dejan ver precipicios y salientes de cañones infinitos. Una respuesta a la vuelta en donde las retóricas quedan ancladas en el vacío porque siempre alguien debe responder. Encima del agua y debajo, como casualidades y azares aparecen para combatirla. Todos tenemos armas y a veces, queremos estar tan solos. Alternativas a una vida llena, llena de todo, vivaz, de lo más vivaracha, que se estremece a cada paso y se vuelve, para comprobar que la siguen. Referencias de que el baile no ha acabado y de que aunque ella baile sola, hay un joven camarero en la barra que borracho de soledad, querrá invitarla a un último baile. No será el último, cuando lo pruebe querrá bailar, solo bailar. Nunca sola, acompañada. La peor de las compañías la aferraría firmemente y procuraría que no se cayese. Hoy lleva zapatos de ballet y se siente menos frágil que nunca.

lunes, 23 de agosto de 2010

El dolor de antes

Caminando hacia el dolor de antes, el que la hacía tan infeliz, el que la dejaba caminar por aceras de carreteras vacías y la hacía caminar muy lento, el que la hacía invertir mucho en nada, tiempo y dinero, como si lloviera en un cielo de nubosidad aparente, como fotografía de perfil. La hacía vagar como si de un fantasma se tratara, con tortuosos pasos y por caminos entrecortados. Se sentía sola precisamente en el lugar donde había buscado para estarlo y nadie la miraba, incluso podía cometer las locuras, que su mente frecuentemente solía alertarle no hacer.

Nada importaba, sólo la música y el camino que se ensanchaba a su paso y el atardecer que iba dejando como retrato. Echaba de menos los portazos que retumbaban en casa, hacer a la gente gritar y reírse sin que se la oyera. Ya ni los perros se acercaban a ella pues vagaba como alma en pena. Le gustaba trazar lo que la inspiración le dictase en cada momento, cuando la pillara.

Todo bonito, a la perfección y siguió caminando, dejando a los humildes artistas peleándose por una moneda. Le robaron su mundo y seguía contenta. Igual daba ya, todavía quedaban muchos quebraderos de cabeza que darían pie a más de una historia.

Pestillo a la vida, a cal y canto, las cosas pintaban mejor. Las moras eran rojas de descripción y odiaba empaparse tan de repente de ese sudor de ciudad que había estado acampando todo el día. Quería fulminar sus problemas pero, ¿no se daba cuenta de que no eran más que máquinas? no le gustaba cambiar las cosas que ya estaban así cuando llegaba ella, como el insólito frío del jardín que jugaba suspicazmente a cargarse margaritas.

Quería ver que era verdad, lo de que había gente que estaba peor que ella, pero desgraciadamente no tenía a mano ninguno de los documentales de la 2, pues cuando llevas tanto tiempo sin pasear contigo misma , con el camino por delante y el dolor por detrás, no es fácil. Amarrada a estos caminos, necesitaba de la escucha de otras historias, unas buenas, que se quedaran en historias y no fueran nada más. El dolor de antes le enseñó que todo lo interesante, estaba cogido. ¿Y el siguiente grado de inexistencia? Se miró y dijo "la cosa va a estar muy, muy interesante".

sábado, 28 de noviembre de 2009

Via-jero-lo

Misterioso, repentino, pasaba hojas y canciones, buscando una que le gustara, que mereciera la pena para permanecer en sus oídos al menos algo más que un “te quiero”.

Permaneció pegado a la ventanilla del tren y ni se inmutó ante la posible avería cerca de Atocha, prosiguió su recorrido y ni la chica apareció, ni la canción permaneció por más tiempo en sus oídos ¿qué fin tenía ese viaje? ¿qué fin tiene cualquier viaje? ¿lo importante es llegar? ¿qué hay de lo bien que te lo pasas por el camino?

Tren con destino San Sebastián de los Reyes. Próxima parada Sol.