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sábado, 20 de marzo de 2010

¿Ni palo ni agua?

Universidad, universidad y universidad. Esta es la típica leyenda que te cuentan cuando estás en ese mundillo preuniversitario en el que los nervios están a flor de piel. "La universidad es muy dura" dicen, "esto no es el instituto, se necesita cierto nivel de madurez." Dicen que si no has bebido antes, vas a beber; si no has fumado antes, vas a fumar. Además, aprenderás a dormir cuatro horas diarias solamente, estudiarás temas inmensos el día antes y harás lo imposible para acudir a conciertos, fiestas de primavera y sangriadas pos-partidos de rugby. La cruda verdad es que todo eso y más, es cierto y lo estoy descubriendo este año, creo sinceramente que son los mejores años porque estás haciendo lo que te gusta, dónde te gusta y porque te gusta, estás conociendo a una cantidad ingente de personas, todas ellas "de su madre" y "de su padre" y es una experiencia realmente enriquecedora. Sí, profesor, "universidad, universidad, universidad" realmente significa todo eso. "Universidad, universidad, universidad", me gusta.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Via-jero-lo

Misterioso, repentino, pasaba hojas y canciones, buscando una que le gustara, que mereciera la pena para permanecer en sus oídos al menos algo más que un “te quiero”.

Permaneció pegado a la ventanilla del tren y ni se inmutó ante la posible avería cerca de Atocha, prosiguió su recorrido y ni la chica apareció, ni la canción permaneció por más tiempo en sus oídos ¿qué fin tenía ese viaje? ¿qué fin tiene cualquier viaje? ¿lo importante es llegar? ¿qué hay de lo bien que te lo pasas por el camino?

Tren con destino San Sebastián de los Reyes. Próxima parada Sol.

jueves, 31 de julio de 2008

Oxford 08


Pequeñas palabras para borrar todo esto, pequeñas palabras para decir adiós. Fueron cuatro semanas llenas de cada ingrediente, cada sabor. Lo malo es que la boca ahora me sabe a vosotros, a vuestra esencia y a cada uno de esos recuerdos. Fue muy difícil despegarme de todo aquello: de levantarme pronto, de llegar tarde, de hacer tantas fotos por minuto, de enseñar el bus pass, de cantar a voces por la calle, de gritar, de bailar. Se me olvidó hasta escribir porque todo lo podía expresar hablando o con gestos. El cariño estaba en el aire y una mirada lo expresaba todo. Estábamos en nuestra burbuja y ese espacio tan reducido se llamaba Oxford.



¿Qué piensa la gente cuándo le dices Oxford? Yo pienso en tanto y mis ojos se llenan de tantas lágrimas porque ahora mismo echo de menos a demasiada gente, demasiados recuerdos. Las canciones, la comida, la ropa: todo me recuerda a vosotros. Sé que nunca más voy a poder meterme en una cabina de teléfono con tanta gente, ni nos comeremos más Mcflurrys al día de los que nos comíamos allí. Ahora siento rabia porque todo aquello se haya acabado porque sí que era como un sueño que todos sabíamos que iba a acabar pero nadie imaginaba que iba a ser tan rápido.

He aprendido mucho más inglés que el año pasado quizás por la gente que venía de Italia, Suecia, Dinamarca, Alemania, Arabia Saudí, China, Rusia, Hungría, Finlandia, Francia...era una mezcla de acentos que conseguía de las clases un importantísimo intercambio y acercamiento cultural.




Los batidos, las cookies, los intentos de probar la comida inglesa, las tardes en el South Park, no sé ni como he sabido por donde empezar a contar todo esto. Mucho de lo que ha ocurrido por supuesto que sólo quedará en mi mente y espero que no se borre. Aquí se que está seguro, toda esta información desorganizada.



Oxford fue y en nuestras mentes siempre será un lugar mágico lleno de sus murallas y sus sitios escondidos, historias secretas, cada día descubrías algo nuevo que te hacía sonreír y compartir más momentos y aventuras con gente fantástica.



La felicidad estaba a nuestros pies y casi podíamos hacer lo que se nos viniera en gana dentro de unos límites. Londres, Bath, Strattford, Brighton. Espera que se sube otro al tren. Arranca y no mires atrás porque te habrás perdido algo seguro. Todos a bailar y que al fiesta no acabe al ritmo de nuestras palmas.



Fueron tantos buenos momentos que ahora sólo puedo recordarlos y añorarlos. A cada una de las personas que estuvieron allí y vivieron lo mismo que yo muchas gracias, prometo intentar no olvidaros, ahora sois vosotros los que tenéis que hacer lo mismo. Por favor acordaros de Oxford 2008, de estas cuatro semanas.

lunes, 30 de junio de 2008

Para volar muy alto

Me ha dado por escuchar una canción, aquí os la dejo. Mañana me voy a Oxford un mes y me ha entrado la nostalgia por las viejas canciones aunque las nuevas también siguen presentes. Ahora las palabras son vuestras.



Ya sabes lo que dicen niña: para volar muy alto antes debes remontarte a otros viajes, aquellos que tanto te hicieron soñar. Pasaporte en mano y nervios fuera. Así se habla.
¿Y vosotros como preferís que sea una despedida? Voy a echar de menos este sitio, lo sé.