jueves, 14 de agosto de 2008

La noche eterna


-Esta noche no hagas planes porque te vienes conmigo, hay una exposición que quiero que veas. Es sobre arte moderno y lleva como título la palabra "Noche". Me la ha recomendado mi amigo Raúl.

-Suena bien, además no conozco a ese amigo tuyo aún. Hace años que no voy a una exposición de arte, ya no recuerdo ni siquiera lo que significa. Sabes, yo de pequeña pintaba y eso por los veranos, me entretenía...

-Arte es todo lo que nos rodea. Hay un cuadro que quisiera enseñarte. Dentro de dos horas salimos para allí si te parece bien claro.

5 minutos antes de salir de casa...

-Vamos, apúrate que llegamos tarde. Píntate los labios que quiero besarte una vez más. Coge el bolso. ¡Vamos!

-Ya hemos llegado, éste es Raúl el artífice de todo esto.

-Encantada Raúl, por lo que ven mis ojos, sin duda eres un gran artista aunque yo de ésto no entiendo mucho la verdad.

-Vamos a seguir dando una vuelta por aquí, que ya sabes amigo que quiero que vea un cuadro. Aún falta un poco para llegar a la gran obra de arte, sigamos. Te acuerdas de que ésta es nuestra última noche juntos, ¿verdad?

-Sí.

Se miran y de los ojos de Ana cae una lágrima.

-También sabes que la estoy pasando contigo, ¿verdad?

Se abrazaron y unieron sus miradas cómplices, incluso el tiempo se detuvo y por Ana volvió a correr ese cosquilleo de la primera vez que se besaron.

-¿Qué sientes al ver este cuadro?



-Nada, es un campo de girasoles, un bonito campo de girasoles. No siento absolutamente nada, nada. No estoy muy inspirada, francamente no es mi noche.

-¿Y este otro?



-Es una puesta de sol, se puede ver un acantilado y a una pareja en la cima. Aún no entiendo por qué me has traído aquí. Sólo consigo interpretar cosas que ya tienen antes un significado. Desconozco todo esto, me siento vacía.

-Prueba con éste que ya estamos llegando.




-Es un dragón que se alza en el cielo y parece estar devorando al Sol. Tiene todo en sus manos, se siente poderoso y parece como si nadie fuera capaz de robarle ese momento. ¡Pobre iluso!

-Ya empiezas a soltarte y estás preparada para admirar una obra de arte como ésta. Ahora cierra los ojos, cuando los abras ya no estaré aquí, me habré ido, ya sabías que iba a pasar esto así que no tienes por qué sentirte sola. Nuestro tiempo ha durado lo que tiene que durar y créeme fue bonito mientras lo hizo. Simplemente admira lo que estás a punto de ver y recuérdalo por siempre. Debo irme. Adiós.

Cerré los ojos y sentí sus labios por última vez sobre mi mejilla e intenté aferrarme a ellos. No quería que ese momento se acabara.

Me di cuenta, la duda era evidente pero ya se había ido, aún así pregunté: ¿por qué esta exposición se llama "noche" si no hay ningún cuadro que represente nada nocturno?. Al abrir los ojos era como si el cuadro estuviese hablando por sí mismo. Lo que sentí en ese momento no se podía expresar con palabras. Ese cosquilleo volvió a atravesar mi cuerpo, me había quedado prendada de la belleza inmensa de esa obra de arte.
Ya entendía lo que era arte. Arte eramos él y yo, ese momento y todo el paisaje que lo rodeaba, arte era cada beso, cada caricia, cada abrazo y cada vez que me hizo sonreír, el arte era un regalo. Nuestras siluetas estaban representadas en un lienzo y parecían tan cercanas como el primer día, sonrientes, complacientes. No había pasado el tiempo de esa foto que se hizo por casualidad. A Ana le sorprendía que todavía no pudiese decir que le quería cuando él le decía "Te quiero", recordaba todas esas noches juntos, el calor que desprendía su cuerpo...

Entonces él apareció sin que Ana se diera cuenta y puso sus manos y las de Ana en el regazo de ésta y pronunció estas palabras:

-¿Te acuerdas de cuando te prometí la luna?

-Claro que me acuerdo, dijiste que la traerías para mí con un lazo para que la noche fuese perfecta, eterna.


-Pues bien, la noche ahora es perfecta porque aunque esté muy lejos siempre tendrás este cuadro donde estamos tú, yo y la luna. Cuando mires al cielo, a la luna acuérdate de la semana que pasamos juntos.

Ana se quedó atónita mirando a las estrellas, cada una de ellas era más bella que la anterior y pensó que en todas las estrellas iba un deseo que alguien en el mundo había pedido, que tarde o temprano terminaría estrellándose. Al siguiente momento miró a la luna porque le parecía más rentable, ella siempre estaba allí, inabarcable, infinita y eterna. Recordó que sus noches con el hombre que acababa de irse también solían ser así: inabarcables, infinitas y eternas.

Él había cumplido su promesa, le había regalado su noche eterna. Ana observó por última vez el cuadro y vio que decenas de personas hacían lo mismo, ella se sintió orgullosa de esa escena y de las muchas habidas anteriormente, sonrió. Su pupila miraba fijamente a la luna y sin darse cuenta vio reflejados los ojos azules de aquel hombre que le había robado el corazón.

-Raúl, ¿cómo has conseguido plasmar tanto en un cuadro? Nunca había visto tal maravilla.
-Es tu imaginación preciosa la que ha volado sobre las pinceladas de ese lienzo, yo sólo me limito a pintar lo que el madrileño me ordenó. Tú solita has podido sentir todas esas cosas y todo eso es tu regalo, después de todo te prometió la luna, ¿no es cierto?

-Creía que no estaba hablando en serio. Dime por qué esta exposición se llama "noche" si sólo tiene un cuadro que represente la noche.

-Cielo, ¿aún no te has dado cuenta? Los hilos que movían vuestra historia se tejían por la noche y él esperaba paciente todo el día a que llegara la noche y poder estar contigo. No comprendes que la luna no se puede regalar de día. Intentaba darte de todo para que sonrieras. Date cuenta de que el sueño que él ha conseguido para tí no se ha hecho realidad gracias a ninguna estrella sino a la Luna.

-Y tú que opinas de todo esto?

-Mi opinión no importa demasiado en esta historia, yo no veo más allá de unas pinceladas bien dadas, llenas de verdad, la historia es vuestra y sólo vosotros podéis interpretar lo que hay detrás de todo eso. Veo tu cara, la de una niña lanzada a la aventura que nunca dijo que no al fuego. Veo la suya, un hombre con ganas de vivir la vida apasionadamente. Sabes, él no estaba muy convencido de exponer la obra, no sabía que impacto iba a producir en la gente...

-¿En serio?

-Sí, le convencí yo diciéndole que tenía un 50% de posibilidades de que a la gente le gustase, pero también tenía un 50% de que sí.

Prepara café porque esta noche va a ser muy larga. Hablándo de 50%, tengo que contarte una historia...

10 comentarios:

Lauryna dijo...

jo que super tierno.... y encima una foto con tu amado:)

aish:)

Que bonito que es el amor alu^^

muak:)

fernando dijo...

oleeee muy bonito ! lindo post ;)

besos.

Natacha dijo...

Nenaaa! que ternura. Vaya suerte, encontraros...
Cuidaros mucho, preciosa y no dejes de escribir....
Un beso, bonita
Natacha.

Mafalda dijo...

qué historia más linda!! cuida lo que tienes!! besitos

hawwah dijo...

bonito
bonito
bonito!

:)

La Gata Coqueta dijo...

Hola Alu mi buena amiga!!
Es tan tarde las dos de la noche que no estoy muy clara.

Pero para invitarte a pasar por mi-tu blog si que estoy, para que retires dos detalles que tengo para ti.

Muchisimos besos gran amiga.
Muachhhhhhhhh Muachhhhhhhhhhhhh

Belén dijo...

Ojalá siempre te prometan la luna :)

Besos

Sibyla dijo...

OHhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!

Qué lindo Alu!
Que historia tan romántica!
Y él...está muy lejos?

Besitos:)

Anónimo dijo...

alu es precioso!!
me super encanta^^
la foto del final....Perfecto =)


Lara

Anónimo dijo...

alu es precioso!!
me super encanta^^
la foto del final....Perfecto =)


Lara