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domingo, 24 de julio de 2011

"La ternera aquí está deliciosa"

ANA VÁZQUEZ. AVILÉS. Un matrimonio de Cáceres aprecia lo bueno de lo que se presume en el norte. El escudo, los tejados, los amplios ventanales... Estos turistas no pierden detalle y caminan con los ojos muy abiertos. Con la mirada perdida en la fachada del Hotel NH Palacio de Ferrera, están José Carmelo Andrada y su mujer, Juli Villa. Vienen desde el Casar de Cáceres y desde el pasado lunes han decidido dejar los 35ºC extremeños para visitar el norte hasta el miércoles de la próxima semana. No es su primera vez aquí en Avilés, pues hace cinco años también se propusieron recorrer la villa, pero les faltaron muchas zonas por ver, así que han decidido venir para emprender una ruta por la zona más histórica y acabar lo empezado.

«En realidad venimos buscando algo de mar, que es lo que más echamos en falta donde vivimos», dice el orgulloso extremeño. Tras pasar por ciudades norteñas de lo más turísticas como la portuaria Gijón o Santander, es el turno de Avilés. «Hemos estado visitando el casco antiguo y nos hemos parado en la iglesia de San Nicolás de Bari», destacan de su visita. El parque de Ferrera, de dimensiones espectaculares, es lo que más les ha sorprendido, «es una maravilla», dicen y es con lo que se quedan de la ciudad, cuando les falta aún medio día para terminar de ver todos sus rincones.

El matrimonio cacereño posa cámara en mano en El Parche. MARIETA
Según José, «la verdad es que es limpia, está muy bien y tiene un ambiente amable». La pareja advierte que Avilés guarda bastantes semejanzas con localidades como Luarca, Tapia, Navia, Figueras o Ribadeo, todos lugares cercanos que los extremeños han decidido visitar antes de llegar a Avilés para formarse así una opinión más general de lo que es el norte.
Ante toda visita turística es obligatoria una o varias -si se quiere repetir- paradas gastronómicas. En este sentido, Juli y José han hecho los deberes y al opinar sobre la comida de Avilés no encuentran otro adjetivo que no sea «estupenda». «Yo, personalmente, me quedo con el pastel de cabracho, todo un descubrimiento», se atreve a decir Juli. José se queda con la carne, «aunque los extremeños seamos también productores de muy buena carne, la ternera aquí hay que reconocer que está deliciosa».
«Se nota que los asturianos saben hacer de cualquier clima uno estupendo», admite José, que no parece perjudicado por unas pocas gotas de lluvia.
Respecto a las gentes con las que se han topado hasta ahora en su visita, «la primera impresión de los avilesinos en este corto período de tiempo ha sido muy buena, nada que reprochar», declara el matrimonio.
Como complemento a su estancia en la ciudad los atentos visitantes no han dejado pasar la oportunidad de acercarse a uno de los templos, que es hoy imagen de Avilés, la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery, situada en el centro del antiguo pueblo de pescadores de Sabugo, que añadida al pausado paseo que han tenido por el casco histórico, ha sido el punto y seguido de su primera vez en Avilés, hace cinco años.

«En realidad, venimos buscando algo de mar, que es lo que más echamos en falta»
Las fachadas tan singulares de los edificios y la limpieza que se respira en Avilés son otros de los puntos a favor para que, según José y Juli, esta ciudad sea digna de ser visitada sobre todo en la estación estival, en la que si se tiene suerte y se evitan las lluvias, es una ciudad que se deja visitar.
Cuando vuelvan a Extremadura con el estómago lleno y muchas anécdotas que contar, recordarán las fachadas, los ventanales e incluso hasta echarán de menos la lluvia que no ha impedido a los avilesinos salir de sus casas a recorrer las calles y a presumir de lo bien que se está en el norte, cosa que comprueban los turistas día a día en Avilés.

Fuente: La Voz de Avilés (El Comercio)

"Avilés está progresando"

ANA VÁZQUEZ. AVILÉS. Dos parejas de alicantinos destacan el avance de la ciudad en los últimos años. A plena luz del día, bajando una calle que quizás sea más transitada de noche que de día, por su ambiente de bares, se encuentran dos matrimonios de turistas venidos desde Elche. Ellos son Joaquín Juárez y Susana Gómez y, por otro lado, Francisco Mora y Mari Luz Gómez. Estos inquietos viajeros, en esta ocasión, han decidido conducir su plan de vacaciones dirección Avilés y visitar la ciudad tranquilamente durante todo un día, aunque admiten que a la provincia asturiana sí que le dedicarán una larga semana, ya que llegaron el pasado domingo y este fin de semana aseguran que ya abandonarán el norte.

El desconocimiento de Joaquín y Susana sobre la ciudad fue determinante a la hora de elegir su destino para el verano. «La verdad, queríamos ver el centro de Asturias y los Lagos de Covadonga, y encontramos en Avilés una ciudad muy accesible para movernos de un lado a otro de Asturias, ya que es el centro entre las principales, Oviedo y Gijón», aseguran.
Durante la visita, aunque le han dado bastante importancia a esta ciudad, también han podido disfrutar de los bellos paisajes de otras localidades del Principado, como Cudillero, Luanco, Ribadeo y Luarca.

Los cuatro turistas, en la Cuesta de la Molinera. SERGIO LÓPEZ
Ambos, Susana y Joaquín, son de la opinión de que «un paisaje portuario, es un paisaje bonito», lo tienen claro. Por ejemplo, Susana, al viajar al norte lo hace siempre con las ideas claras, «cuando vas a ciudades como Avilés, siempre buscas el puerto, porque realmente es donde está el encanto de las ciudades más próximas al mar».
«El mayor disfrute de la ciudad hasta ahora ha sido quizás la combinación del casco antiguo con lo modernista del Centro Cultural Oscar Niemeyer, de lo que hemos podido ver», dice Joaquín, a lo que su mujer, Susana, añade que si repitieran su visita, no dudarían en volver a pisar la plaza donde se ubica el Ayuntamiento.
Esta pareja alicantina, que opta por un turismo familiar, en el que trata de no perder detalle a todo lo cultural, afirma que «no tenemos ningún tipo de preferencia al viajar, simplemente cuando lo hacemos nos gusta recorrer España», y entre muchas posibilidades han venido a parar a Avilés.

«Ahora el Niemeyer hace de barrera, ya no se ve la contaminación»
En caso de que el turismo cultural e histórico se quede cojo, ya que han venido hasta aquí no perderán oportunidad para hacer una parada a la hora de comer para degustar algunos de los mejores platos de la gastronomía asturiana. Como sitios elegidos para reponer fuerzas, prometen acercarse, según recomendación previa, a la plaza del Carbayedo o bien a la calle de La Muralla, en algunos de los sitios más recomendables para conocer la comida de las mesas asturianas. Amantes del buen comer, estas dos parejas de Elche se muestran a favor de un intercambio gastronómico cada vez que visitan una ciudad nueva, aunque añaden que «cada sitio tiene lo suyo», en ese aspecto están abiertos a probar lo característico de aquí, como buenos turistas.


Plaza de España. :: SERGIO LÓPEZ
Los cuatro turistas insisten en la mezcla y el contraste existentes entre lo antiguo y el contemporáneo Niemeyer. «Aunque las chimeneas no encajen en el paisaje actual de Avilés, ahora el Niemeyer hace de barrera», ya no se ve la contaminación nada más poner un ojo en la ría, sino que «se ve un cambio, un avance con el tiempo en la imagen de la ciudad». Tras este «lavado de cara», el interés turístico de Avilés crece, pues como dice Joaquín, «se nota que la ciudad está progresando y tanto para los turistas como para los avilesinos es un cambio bastante bueno».

Fuente: La Voz de Avilés (El Comercio)

viernes, 22 de julio de 2011

"Los avilesinos son hospitalarios"

ANA VÁZQUEZ. Cipriano Díaz, orgulloso de Asturias, enseña Avilés a su sobrina salmantina. Una de las cosas que más suele echar para atrás a los turistas a la hora de planear un viaje al Norte de la Península, es el mal tiempo, al que está tan vinculada esta zona. Pese a ese obstáculo, sigue habiendo turistas que vienen dispuestos a contemplar paisajes, aunque sea bajo algunas gotas de lluvia intermitentes.

Cipriano Díaz Marcos, que actualmente trabaja en Gijón, aprovecha para descubrirle a su sobrina salmantina todos los secretos de Avilés. Los dos atienden a LA VOZ mientras bajan la calle de Galiana, y antes de proseguir su camino se detienen a contemplar la fuente de los caños de San Francisco.
Además de la visita familiar como razón para dejarse caer por la villa, Marta Martín Díaz, la sobrina de Cipriano, admite que tras estar años sin pasearse por el norte, «tenía que venir a ver el Centro Cultural Oscar Niemeyer», uno de los atractivos de la ciudad, al que su tío califica como «el último grito en arquitectura», ya que es uno de los edificios que les ha llamado más la atención y que más personas suele reunir este verano por ser «la novedad».

Marta y Cipriano posan ante la fuente de los Caños de San Francisco :: MARIETA
Tío y sobrina, aunque no han visto más que el exterior del majestuoso edificio, prometen que no dejarán la ciudad sin ver sus entrañas. Para ello, tras informarse del programa del centro, se han reservado el sábado para asistir a una visita guiada que les mostrará lo que hay al otro lado de la ría. «Queremos ver las exposiciones y además de la visita general, nos gustaría ir a la coctelería», también se acercarán al auditorio, los camerinos, el club, la torre-mirador y el cine, situado en el edificio polivalente.

«El clima es muy agradable porque la gente está en la calle».
Marta, una apasionada de la fotografía, que recorre la ciudad cámara en mano, ha fijado ambos, mirada y objetivo, en algunos de los lugares más bellos de la zona como pueden ser las cristaleras de la Plaza de los Hermanos Orbón o la fachada de la iglesia de San Nicolás de Bari, situada en pleno casco histórico de la ciudad. Admite que Avilés le trae recuerdos y tiene muchas ganas por inmortalizarlos todos, pues, aunque ya ha estado por el norte, es su primera vez en Avilés.
El espacio compartido entre lo clásico y lo moderno de ciertos edificios, añadido al detalle que señala Cipriano de que «Avilés está en la calle», revela una ciudad que, a pesar de la lluvia, llena sus aceras y extensas zonas peatonales cada mañana, simplemente para mostrar la vida que esconde cada rincón.

Ventanales de la plaza de Hermanos Orbón. MARIETA
Avilés, calificada por Marta como «una de las ciudades más modernas del norte», cuenta con un clima agradable entre los ciudadanos, que hacen aún más llevaderos los paseos por el centro. «Con la gente es estupendo, son abiertos y muy hospitalarios ante todo», añade Cipriano.
«Nos hemos dejado llevar por las flechas que nos han guiado por todo el casco histórico, hemos recorrido galerías e iglesias y sobre todo la plaza de los Hermanos Orbón y el mercado, en concreto, nos han encantado», resalta su sobrina.
Marta llegó a Avilés convencida de combinar su turismo veraniego con algo de playa, pero hasta que el tiempo se lo permita, continuará con rutas turísticas, de la mano de su tío, fiel guía, que le enseñará todos los rincones que les quedan por ver de la ciudad, en esta semana que pasarán entre los avilesinos, en la que aprovecharán para conocer más a fondo la gastronomía y las costumbres más allegadas a la villa.
Una vez que regrese a Salamanca, si a Marta le queda alguna laguna y no encuentra respuesta en alguna de sus fotos, tendrá que volver a por más recuerdos. Y asegura que lo hará.

martes, 19 de julio de 2011

"Preferimos Avilés a Oviedo"

ANA VÁZQUEZ. AVILÉS. Este matrimonio bretón llegó a Asturias en barco y estará una semana en la ciudad.

En la plaza de Domingo Pérez Acebal se encuentran sentados en un banco Roger y Françoise Boisard, mientras contemplan la fachada de la Iglesia de San Nicolás de Bari. Han parado para comer algo a media mañana y ya están pensando en retomar la marcha. Con sus gafas de sol y su mapa, comienzan a pensar cómo será un día laborable en la villa avilesina.

Roger y Françoise, ayer en la calle de San Francisco. SERGIO LÓPEZ
«El trayecto ha sido largo», dicen estos expertos en vacaciones, «fue muy fácil llegar desde nuestra casa hasta Bilbao en barco». Los aventureros, devotos de ese medio de transporte, dicen que además van a todos los sitios en moto. «Llegar a Avilés así no nos cuesta nada, sólo gasolina, y creo que hemos dado con el destino apropiado». La pareja francesa, que estuvo hace días en Oviedo, ha decidido pasar una semana callejeando por Avilés, y aunque no se encuentra familiarizada aún con los principales nombres de las calles, con un torpe pero gracioso acento intentan nombrar algunos de los parques o de las plazas.
Su plan es retomar tras esta semana su viaje hacia Portugal, pero, según Roger, «la parada en Avilés era fundamental ya que es una de las tres ciudades asturianas más importantes». Coinciden al decir que Laval, la pequeña ciudad de la que provienen, perteneciente a la región de Bretaña, en realidad no tiene mucho que envidiarle a esta ciudad asturiana. En palabras de Boisard, «es una ciudad muy bonita, me he fijado en las casas y en los soportales, son una de las mejores cosas que tiene».
«Hemos comparado y preferimos Avilés a Oviedo», al ser Vetusta más fría y mucho más grande. «Avilés es fácil de conocer, tiene pocos sitios, pero bonitos, no te pierdes», decía Françoise.
«Ver esta preciosa ciudad lleva sus horas, hay que fijarse en todo».

La temperatura, el tiempo, la gente y la sidra... «No nos diferenciamos tanto, estamos bajo el mismo cielo». De esta forma tan graciosa explicaba Roger las semejanzas entre su sitio de vacaciones, Avilés, y su lugar de residencia, mientras miraba a las nubes, que seguro no iban a estropearles su paseo turístico de hoy. Otra de las razones por las que escogieron estas vacaciones fue porque Avilés es una de las pocas ciudades norteñas en las que el pronóstico traía algo de sol para estas fechas. Como buenos turistas, incluso han tenido tiempo para acercarse a la playa de Salinas, disfrutando de unas vacaciones casi completas, aunque presumieron de que aún les quedan algunos días para seguir descubriendo Asturias.
«Nos enamoró la zona histórica», estamos muy bien situados en la calle de Valdés Salas, teniendo muy cerca el Parque Ferrera, Rivero y la avenida Cervantes». Aunque este fin de semana ya han tenido algo de tiempo para empaparse gastronómicamente de los restaurantes avilesinos, Françoise se queda con la sidra de Bretaña, «es más dulce, aunque no nos arrepentimos de haber probado esta».

El Carbayedo. Los soportales atraen a los turistas. SERGIO LÓPEZ
Definen la ciudad como «bella y muy limpia» y a sus gentes las califican de «muy agradables». Quizás el único punto en contra es el tiempo, que aunque les resulte familiar, si se acompaña de buena música en directo en algún pub, resulta fácil de olvidar. Estos turistas, que teniendo en cuenta su origen, tienen una gran pasión por la música celta, se alegraron de haber venido a dos días de la clausura del Beltaine, ya que pudieron asistir a la actuación del gaitero Carlos Núñez en su primera noche en Avilés.
Protagonistas como turistas de la mezcla entre lo nuevo y lo viejo, Françoise recomienda la visita de las exposiciones del Centro Cultural Niemeyer, mientras que su marido, Roger escoge como rincones favoritos las callejuelas y en especial, los soportales.

Fuente: La Voz de Avilés (El Comercio)

miércoles, 6 de julio de 2011

"Venimos por Woody Allen"

ANA VÁZQUEZ. AVILÉS. Los turistas que visitan Avilés relatan a LA VOZ sus impresiones.

Las terrazas de las cafeterías de Avilés se llenan en seguida de turistas que optan por hacer una parada gastronómica antes de seguir disfrutando de las vistas. La mayoría viene a recorrer todos los rincones de la ciudad en un solo día y cada vez se nota más el efecto del Centro Niemeyer. Desde hoy y durante los meses de julio y agosto, LA VOZ DE AVILÉS recogerá sus impresiones tras visitar la ciudad.


Las proximidades del Niemeyer, el casco histórico y el parque de Ferrera siguen siendo algunos de los lugares más visitados y los que más atraen a la gente de fuera de la comarca.


Un grupo de turistas, ayer en la plaza de España. SERGIO LÓPEZ

Entre decenas de turistas que visitan las calles de Avilés estos días, se puede encontrar la anecdótica historia de una pareja compuesta por una joven gijonesa que se propuso enseñarle a su novio, mejicano, los lugares que más se esconden a la vista en la villa avilesina.


«Vamos a pasar el día de hoy -por ayer-, ya conocía esto y él no podía dejar pasar la ocasión de visitarla», comentaba ella. La asturiana se presentó como la perfecta guía para alguien que desconocía totalmente la zona. «Nos encanta el casco histórico, los edificios antiguos y sobre todo, las terrazas que han puesto últimamente por la calle Galiana; no suelo venir mucho, pero esta vez me ha sorprendido. Avilés es para todos», comentaba la joven, acompañada de su familia.

«Hay sitio para quien quiera visitarla», ya que la acogedora ciudad cuenta con parques para que los niños puedan disfrutar de días soleados como el de ayer. «Los parques son perfectos y más si queremos estar con la niña», añadió.


«Nos dijeron que el director había estado aquí, así que aquí estamos»

Mismo objetivo con diferentes personajes, en plena Plaza de España se encuentran Claudia y Steve, una pareja de ingleses provenientes de Winchester que llegaron el pasado domingo a Asturias y están deseando comenzar a empaparse de la cultura de aquí, aprovechando que les recibe tan buen tiempo. Ojean el mapa y planean una visita que durante todo el día les llevará por las calles más representativas de Avilés. ¿Por qué Avilés? «Estábamos cansados de la lluvia constante y nos hablaron de venir a Asturias». La pareja, que pisa suelo asturiano por primera vez, espera tener una buena estancia durante esta semana y conocer algunos de los edificios que más renombre dan a la ciudad, como la iglesia de San Nicolás de Bari o el Ayuntamiento.

«Tenemos mucho interés en seguir los pasos de Woody Allen y nos dijeron que había estado aquí, así que, aquí estamos», comentaba la pareja casi entre risas y es que, según parece, el Centro Niemeyer, además de ser el foco central del atractivo turístico, se promociona por sí solo, traspasando incluso las aguas del mar Cantábrico.



Galiana. Este lugar del casco histórico maravilla a los turistas. S. LÓPEZ


Asturias, y en concreto Avilés, estos días, que además cuenta con buen tiempo, se reafirma como un destino único para escaparse unos días. Es el caso de Pilar, que lleva eligiendo ya varios veranos Avilés para pasar una semana de vacaciones. «Vengo de Madrid y casi todos los años paso una semana del verano aquí porque tengo la suerte de que mi amiga Trinidad me lo puede enseñar. Nos quedamos con la iglesia y, en general, con toda la zona de Sabugo».


Cada cual se ha decantado por un sitio. ¿Qué tendrá la mágica ciudad para reunirlos a todos? Avilés gana por lo nuevo -el Niemeyer- y lo viejo, una combinación que hace a la ciudad rica por su patrimonio y que se va formando y reformando con opiniones como las de los turistas que la visitan y le dan el notable cada año.