Pues no, ¿qué quieres que te diga, chico? (¿quieres que te diga "chico"?) Tú no eras así. Respondías con la mirada para que la luna te reflejase y no te importaba alzar la pierna siempre que fuera para dar un paso hacia delante. Empezaste y seguiste. Necio y terco, contra la pared. Tan duro de pelar. Imaginó ocasiones pero faltaban valores. Ya no hay corazones. Ahora todo transcurre lento, sin hablarnos. A la vuelta del tiempo, una dama y un vagabundo cenan espaguetis y un novio y una novia ven una película de un robot que bebe Coca-cola en el espacio y se enamoran con "Cantando bajo la lluvia" cuando y desde que las casualidades existen, hicimos la nuestra realidad. Deja de leer ya.
miércoles, 13 de julio de 2011
Buffet
Pues no, ¿qué quieres que te diga, chico? (¿quieres que te diga "chico"?) Tú no eras así. Respondías con la mirada para que la luna te reflejase y no te importaba alzar la pierna siempre que fuera para dar un paso hacia delante. Empezaste y seguiste. Necio y terco, contra la pared. Tan duro de pelar. Imaginó ocasiones pero faltaban valores. Ya no hay corazones. Ahora todo transcurre lento, sin hablarnos. A la vuelta del tiempo, una dama y un vagabundo cenan espaguetis y un novio y una novia ven una película de un robot que bebe Coca-cola en el espacio y se enamoran con "Cantando bajo la lluvia" cuando y desde que las casualidades existen, hicimos la nuestra realidad. Deja de leer ya.
martes, 7 de junio de 2011
Ya son más de las doce
lunes, 18 de abril de 2011
¿Qué es eso?
No es guapa, ¿verdad?
domingo, 17 de abril de 2011
Llamadas
Blazes Boylan tintineó alegre dinero en el bolsillo del pantalón.—¿Cuánto son mis pérdidas? —preguntó.
Los finos dedos de la chica rubia calcularon las frutas. Blazes Boylan miró dentro del escote de la blusa. Una pollita.
Tomó un clavel rojo del alto tallo de cristal.
—¿Este para mí? —preguntó con galantería.
La chica rubia le lanzó una ojeada de medio lado, ruborosa: un tipo arreglado a la última, con la corbata un poco torcida.
—Sí, señor —dijo. Inclinándose con malicia volvió a calcular gruesas peras yruborosos albaricoques.
Blazes Boylan miró dentro de su blusa con más complacencia, el tallo de la flor roja entre sus dientes sonrientes.
—¿Puedo decir unas palabritas por su teléfono, señorita mía? —preguntó con picardía.
JOYCE, James. Ulises.
Modales
¿Viste sus ojos? Te miró con lujuria por i. Por vos temo, oh viejo marinero. Vos estáis en peligro. Buscaos un refuerzo para los calzones.
JOYCE, James. Ulises.
Vaivénes
Van y vienen. Anoche volé. Volé fácilmente. Los hombres se extrañaban. Calle de las putas después.
JOYCE, James. Ulises.
sábado, 16 de abril de 2011
Mi voluntad
Separase. Ahora es el momento. ¿Dónde luego? Si Sócrates se marcha hoy de casa, si Judas sale esta noche. ¿Por qué? Eso está en el espacio a que debo llegar con el tiempo, ineluctablemente. Mi voluntad: su voluntad que se me pone delante. Mares entre medio. Un hombre salió entre ellos, inclinándose, saludando. Buenos días otra vez.
JOYCE, James. Ulises.
