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miércoles, 13 de julio de 2011

Buffet

La foto es de Francisco Blanco.

Pues no, ¿qué quieres que te diga, chico? (¿quieres que te diga "chico"?) Tú no eras así. Respondías con la mirada para que la luna te reflejase y no te importaba alzar la pierna siempre que fuera para dar un paso hacia delante. Empezaste y seguiste. Necio y terco, contra la pared. Tan duro de pelar. Imaginó ocasiones pero faltaban valores. Ya no hay corazones. Ahora todo transcurre lento, sin hablarnos. A la vuelta del tiempo, una dama y un vagabundo cenan espaguetis y un novio y una novia ven una película de un robot que bebe Coca-cola en el espacio y se enamoran con "Cantando bajo la lluvia" cuando y desde que las casualidades existen, hicimos la nuestra realidad. Deja de leer ya.

Punto y coma, punto, coma y otra vez punto, vas más despacio, ¿no ves que ésto sigue estando en el mismo punto? Tenemos un espagueti cada uno de los dos apresado entre los dientes, tú lo agarras con fuerza y a mí se me resbala y desaparece. La cosa es que los dos comemos, sí, claro que comemos.

martes, 7 de junio de 2011

Ya son más de las doce

Vuelve a estar entre mis manos y lo disfruto.
"Se le volvía a subir el cuello y tiró de él para abajo. El maldito botón era demasiado pequeño para el ojal de la camisa, maldita sea".

JOYCE, James.

lunes, 18 de abril de 2011

¿Qué es eso?

Alguna molestia. Espera un poco. Aguanta sin moverte.
Con la boca abierta y la cabeza echada muy atrás, él se quedó quieto y, al cabo de un momento, estornudó ruidosamente.
-¡Achú! -dijó-. ¡Vete al demonio!

Anoche he...pillado un resfriado...vete al demonio....anoche...y había mucha corriente...

JOYCE, James. Ulises.

No es guapa, ¿verdad?

El modo cómo se levanta un poquito de falda. No sé si ése estará oyendo la banda esta noche. Si pudiera conseguir que esa modista me hiciera una falda acordeón como la de Susy Nagle.

JOYCE, James. Ulises.

domingo, 17 de abril de 2011

Llamadas

Blazes Boylan tintineó alegre dinero en el bolsillo del pantalón.—¿Cuánto son mis pérdidas? —preguntó.

Los finos dedos de la chica rubia calcularon las frutas. Blazes Boylan miró dentro del escote de la blusa. Una pollita.

Tomó un clavel rojo del alto tallo de cristal.

—¿Este para mí? —preguntó con galantería.

La chica rubia le lanzó una ojeada de medio lado, ruborosa: un tipo arreglado a la última, con la corbata un poco torcida.

—Sí, señor —dijo. Inclinándose con malicia volvió a calcular gruesas peras yruborosos albaricoques.

Blazes Boylan miró dentro de su blusa con más complacencia, el tallo de la flor roja entre sus dientes sonrientes.

—¿Puedo decir unas palabritas por su teléfono, señorita mía? —preguntó con picardía.

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JOYCE, James. Ulises.

Modales

¿Viste sus ojos? Te miró con lujuria por i. Por vos temo, oh viejo marinero. Vos estáis en peligro. Buscaos un refuerzo para los calzones.

JOYCE, James. Ulises.

Vaivénes

Van y vienen. Anoche volé. Volé fácilmente. Los hombres se extrañaban. Calle de las putas después.

JOYCE, James. Ulises.

sábado, 16 de abril de 2011

Mi voluntad

Separase. Ahora es el momento. ¿Dónde luego? Si Sócrates se marcha hoy de casa, si Judas sale esta noche. ¿Por qué? Eso está en el espacio a que debo llegar con el tiempo, ineluctablemente. Mi voluntad: su voluntad que se me pone delante. Mares entre medio. Un hombre salió entre ellos, inclinándose, saludando. Buenos días otra vez.

JOYCE, James. Ulises.